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Había moluscos en el Templo Mayor

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología identificaron 83 nuevas especies, entre ellas moluscos marinos.

RedacciónEnero 09, 2015 
Tiempo de lectura: 3 mins.

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México, 9 Ene (Notimex).- Con el estudio a la Ofrenda 126, asociada al monolito de la diosa Tlatecuhtli, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, investigadores del Proyecto Templo Mayor lograron identificar 83 nuevas especies para las ofrendas, entre ellas, moluscos marinos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recordó que en mayo de 2008 un equipo de investigadores descubrieron dicha ofrenda, una de las de mayores dimensiones (195 x 90 x 80 centímetros) debajo del espacio que ocupó la escultura por cinco siglos.

El depósito contenía vestigios de una actividad ritual que debió realizarse, posiblemente, durante el gobierno de Ahuízotl, compuesta por casi cuatro mil restos orgánicos, de los cuales tres cuartas partes (3,045) corresponden a moluscos marinos.

Estos materiales han sido analizados en los últimos años por la bióloga Belem Zúñiga Arellano, investigadora del INAH, quien recientemente recibió mención honorífica en la entrega de Premios INAH por su investigación.

Su estudio identifica 111 especies, 40 de ellas proceden del océano Atlántico, 66 de las costas del Pacífico, tres de ambos litorales y dos corresponden a especies de ríos.

La mayoría procede de la Provincia Malacológica Caribeña, que abarca el Golfo de México, Florida, Las Antillas, el Mar Caribe, Venezuela y Brasil; y la Provincia Malacológica Panámica, que comprende de Baja California a Ecuador.

“Esta preponderancia de especies panámicas sugiere, por un lado, una expansión del imperio mexica durante el reinado de Ahuízotl (1486-1502). Por el otro, también alude a relaciones de comercio y/o intercambio con poblaciones establecidas hacia el sur y tierras caribeñas”, expresó.

El análisis de la Ofrenda 126, dijo Belem Zúñiga, pone de manifiesto la riqueza de materiales malacofaunísticos presentes en esta oblación dedicada a la diosa mexica de la tierra.

Asimismo, se ha podido confirmar que en el Templo Mayor, las especies faunísticas más apreciadas no eran aquellas de origen local que podían ser empleadas como fuente de alimento o de materias primas para la manufactura de ornamentos.

“Por el contrario, las especies utilizadas eran aquellas a las que los tenochcas les atribuían cualidades rituales. Por lo tanto no es de extrañar que se invirtiera tiempo y esfuerzo en la obtención de moluscos de lugares remotos como la península de Yucatán y las costas de Sinaloa y Sonora, señaló la especialista.

También queda claro “que los sacerdotes mexicas dedicaron igualmente tiempo y esfuerzo en la preparación y realización de oblaciones que enfatizaban la diversidad de ambientes de procedencia de los moluscos, aspectos que también hablan del poderío militar y económico del imperio”.

Zúñiga Arellano comentó que la mayoría de las especies de esta ofrenda son características de ambientes marinos y sólo una pequeña proporción se encuentra en aguas salobres de esteros, lagunas costeras, manglares y marismas.

Estos organismos también habitan en una amplia variedad de sustratos, entre ellos los rocosos, arenosos o lodosos, en arrecifes coralinos y pastos marinos de la zona de mareas que va de 0 a 5 metros de profundidad.

cnbd

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