Cuando pensamos en destinar un día del fin de semana a consentirnos con una sesión de spa en casa, lo que primero se viene a la mente es vernos tirados en la cama o sillón, con un tratamiento facial y unos pepinos en los ojos. 

Por años, este ritual de recurrir a los pepinos para el cuidado de la zona de los ojos ha sido el remedio de muchos hombres y mujeres alrededor del mundo. ¿La razón? Porque es económico, fácil de aplicar y con resultados, prácticamente inmediatos. 

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Además de ser uno de los ingredientes básicos de las ensaladas —junto a la lechuga—, los pepinos son un excelente remedio para tratar dos de los problemas más comunes, la hinchazón de los ojos y las ojeras que se acentúan alrededor de ellos

Aunque muchos creen que los pepinos ayudan a desinflamar porque son un fruto de temperatura fresca y compuesto en su mayoría por agua, la verdad es que sus beneficios van más allá de ello. 

Si bien, el que sean fríos contribuyen a desinflamar más fácil y rápido los ojos hinchados, no debemos dejar de lado sus propiedades naturales que también ayudan a mejorar nuestra apariencia. 

Además de su alto contenido de agua y nutrientes como vitamina C, vitamina K y ácido fólico, los pepinos poseen otras propiedades, entre ellas, refrescantes, regeneradoras y calmantes, de ahí que muchos cosméticos incluyan extractos de él para calmar dolencias y malestares, como piel quemada por el sol, o como solución rejuvenecedora, cuando se ha dañado por los radicales libres y el paso de los años. 

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Ritual de belleza casero 

Sin importar cuál sea nuestra rutina de cuidado de belleza, la higiene es primordial, por ello, debemos lavar nuestro pepino previamente antes de cortarlo, pues corremos el riesgo de infectarnos con alguna suciedad que traiga, desde la misma tierra o lodo, hasta particular de algún químico o pesticida que pueda causarnos alguna reacción en la piel. En cuando a nuestro rostro, antes de aplicar las dos rodajas en los ojos, nuestra cara debe estar limpia siguiendo nuestro habitual ritual de limpieza: desmaquillante, agua, jabón, crema.  

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El pepino, de preferencia, deberás tenerlo en el refrigerador, así garantizas que esté muy fresco o frío y la piel pueda recibir mejor sus beneficios

Basta con cortar dos rodajas para después centrarlas en la zona de los ojos, que cubran desde el párpado superior hasta el inferior, que es la zona donde se dan las conocidas ´bolsas´. La idea es que la rodaja cubra la mayor parte. 

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Por inercia, nuestros ojos permanecerán cerrados, así que es momento de relajarte y aprovechar ese momento de paz y tranquilidad. Cuando sientas que el pepino ya no está frío, gíralo, para que la otra cara ahora sea la que esté en contacto con tu piel. Aquí por su temperatura, el pepino cumple, de manera más orgánica, con la función de una compresa frío. 

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Además del frío, gracias a sus propiedades y nutrientes, el pepino actuará en favor de nuestra piel, ayudando a que se generen nuevas células y a que se active la circulación, consiguiendo que desaparezcan esas temibles bolsas. También, se ha descubierto que, al contacto con la piel, el pepino ayuda a inhibir la producción de una enzima conocida como tirosinasa, que a su vez estimula la producción de melanina, que es el pigmento que tiende a oscurecer la piel, por lo que se podrá conseguir que ya no se manchen tus ojos con las ojeras

Para potencializar el ritual del pepino, podrás aplicar una mascarilla casera o cosmética —crema o gel—, también de pepino, en el resto de tu cara y así aprovechar al máximo tu sesión de spa casero. 

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