Por extraño que parezca, hay personas que no se sienten cómodas caminando descalza, incluso haciéndolo con calcetines o medias puestas. En contraste, hay quienes lo prefieren y hasta cuentan las horas para poder llegar a casa para poderse quitar los zapatos. 

De acuerdo con la historia, el hombre comenzó a proteger sus pies con ayuda de lienzos de pieles de animal anudados para así poder aumentar sus recorridos y traslados. Recordemos que los hombres se desplazaban por varias regiones del mundo en busca de alimento, y al cubrir sus pies podían hacerlo en toda clase de superficies, como zonas arenosas, pantanosas o rocosas, y de distintas temperaturas, protegiendo en todo momento las plantas de sus pies

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Con el tiempo, se evolucionó esta protección, pasando de los lienzos de piel a lo que ahora conocemos como los zapatos y sus distintas variantes, como son las sandalias o tenis, entre otros. 

Caminar descalzo siempre se ha recomendado, incluso por médicos, que lo sugieren desde temprana edad, en especial en niños que están aprendiendo a caminar, pues les ayudará a desarrollar una mejor posición de los pies que les servirá de base y apoyo para fortalecer sus músculos y huesos a través de una buena postura

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En personas adultas, ayuda a que todos los músculos del cuerpo trabajen en coordinación, cosa que no sucede a menudo cuando lo hacemos con algún tipo de calzado. 

Caminar descalzo también contribuye a que nos desplacemos de manera más natural, es decir, nuestro andar se dará más orgánicos y sin menos tropiezos y dificultades. 

Relacionado con el punto anterior, el equilibrio también se ve favorecido, pues al caminar sin zapatos se desarrolla una conciencia corporal, en el que somos más cuidados de los pasos, lo que se ve reflejado en pasos más firmes que no producen malestares en espalda o cadera

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Cuando se camina descalzo, el rango de movimiento de los pasos es más apropiado en las articulaciones de los pies y tobillos, haciendo que la pisada sea más fuerte y estable

A nivel cerebral, se ha comprobado que, ante una situación de estrés o ansiedad, caminar descalzo ayuda a desbloquear situaciones contenidas. Al sentir la superficie directa, el cuerpo y la mente se conectan liberando la tensión comprimida

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A nivel sanguíneo, al estar en contacto la piel con la superficie directa favorece que se active el sistema impulsando más sangre al corazón, ya que sobre la planta de los pies existe una red circulatoria profunda que se activa al contacto con el piso

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Luego de un día de trabajo, podemos llegar a presentar malestares en cadera, cuello o espalda. Esto se debe en gran medida a que pasamos mucho tiempo de pie o con un calzado muy ajustado, como pueden ser los tacones. Cuando nos los quitamos, el cuerpo en automático comienza a corregir la postura, adoptado una posición más natural y menos tensa, y en automático se comienza a liberar la tensión, relajando los músculos de esta zona. 

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