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Spiderman; un nuevo concepto de justicia y redención

Las películas, los cómics, los artículos y todos los medios brindan un mensaje a la sociedad y traen implícitos conceptos importantes para la vida cotidiana

RAFAEL VÁZQUEZ DÍAZEnero 25, 2022 
Tiempo de lectura: 9 mins.
Es peculiar cómo la reciente entrega de Spiderman: No way home explica el cambio de discurso y desnuda la realidad de los héroes y villanos de las películas pasadas, este texto sostiene que uno de los conceptos fundamentales es la redención (FOTO TOMADA DE IG @spidermanmovie))

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LA HISTORIA DE LOS SUPERHÉROES Y LOS VILLANOS

Las representaciones nos han acompañado como seres humanos; las primeras que llevamos a cabo como especie están registradas en cuevas y su historia ronda entre los seis mil y los ocho mil años de antigüedad. El conflicto apareció como uno de los primeros temas; hombres armados con palos y puntas afiladas retando el poder colosal de un mamut furioso.

 

No es de sorprenderse que una de las primeras cosas para las que usamos la escritura fue para representar situaciones abstractas que regularan la vida cotidiana; uno de los códigos más antiguos que hemos encontrado es el de Hamurabbi, una estela de dos metros del siglo XVIII a.c. con 282 normas y reglas que el rey dictó a sus súbditos y cuya desobediencia podía castigarse con la muerte.

Muchos siglos después, justo cuando la humanidad estaba procesando el conflicto más sangriento que había conocido en toda su existencia -en el periodo intermedio de las guerras, de hecho- aparece Supermán en 1938 y tan sólo tres años después, el Capitán América, ambos representantes fieles del concepto de la justicia en Occidente; héroes y villanos encarnados en jefes de Estado, generales, soldados  e individuos cuyas acciones impactan a todo el planeta.

No es necesario ahondar en el resultado de las dos guerras más crudas de la humanidad; millones de muertos, mutilados, ciudades destrozadas y toda una economía de guerra que acabó delineando el rumbo de las potencias y los Estados periféricos del Siglo XX, pero más aún, acabó definiendo los sistemas democráticos, los límites territoriales y hasta los sistemas de justicia, creando tribunales internacionales y legislación en torno a los derechos humanos.

LOS MALOS

Es peculiar cómo la reciente entrega de Spiderman: No way home (2021) explica el cambio de discurso y desnuda la realidad de los héroes y villanos de las películas pasadas, este texto sostiene que uno de los conceptos fundamentales es la redención.

No es de mi particular interés entrar en aspectos psicológicos o sociales de cada uno de los villanos de los cómics pues considero que su análisis se hace mejor cuando se encuentran elementos en común; entender las condicionantes sociales pero también las motivaciones y los reclamos para comprender porqué ciertos hombres (principalmente) deciden dedicarse al crimen.

Es curioso; la palabra “villano” proviene del latín “villanus” que es un residente del área rural y tiene como contracara al “burguensis”, el morador de la ciudad y por lo tanto, poseedor de los derechos de ciudadanía. El villano se distinguía porque era distinto; foráneo, el otro que no conocíamos y que venía a poner en riesgo nuestra estabilidad y modo de vida.

Si bien, sobretodo al principio, el enemigo era claro durante la guerra (el fascismo europeo que destruía las libertades civiles) con la caída del mismo en 1945, hubo que encontrar nuevos elementos discursivos para la construcción de ese “otro”; el espacio lo ocupó el comunismo, los héroes delineados por Occidente se ocuparon entonces de pelear por los intereses -principalmente estadounidenses- en países periféricos; desde James Bond hasta Hulk se fueron a tercer mundo a salvar niños chamagosos.

No obstante, con la caída del muro de Berlín y con el fin de la Guerra Fría, se fue haciendo evidente el ocaso del “american way of life”, los villanos empezaron a cambiar también; ya estaban en casa y eran resultado de la falta de los propios gobiernos (el estadounidense incluído). Las empresas privadas, por ejemplo, sin ninguna ética ni protocolos de control, experimentaban con radiación, desechaban de forma incorrecta sus residuos y trabajaban sin cumplir normas estrictas para proteger a sus empleados y así maximizar sus ganancias, ellas fueron las responsables de crear cientos de héroes y villanos por “accidentes”.

Evidentemente, las grandes empresas ficticias como Oscorp,  Stark Industries, Essex Clinic o Life Foundation, son sólo un reflejo de la enorme industria militar y química que en la vida real experimenta con la vida, causa destrucción en el ecosistema y en complicidad con políticos y gobiernos, nos hemos enfrentado a la idea de que el próximo gran villano será nuestra propia aniquilación.

LOS BUENOS

La incorporación de los anteriores Spidermans en la más reciente película es un elemento nostálgico que atrajo a gran parte del público, pero también cautivó porque a los protagonistas de las entregas pasadas tenían historias de superhéroes muy cuestionables. El problema era el concepto de justicia de los anteriores “Spidyes”.

Un ejemplo de esto es la fuente de la frase que estructura el sentido sobre lo que implica ser superhéroe; en las primeras entregas, frente a su tío Ben, agonizante por la negligencia y falta de acción del personaje principal, resuenan las palabras “Un gran poder, implica una gran responsabilidad”, y para el hombre araña eso implica involucrarse, hacer lo que está en sus manos, llevar la justicia vengadora (la cárcel o la muerte) a donde se le requiera. En el filme más reciente, cuando Norman Osborn (Willem Dafoe) va a pedir ayuda, hay un sobresalto de Spiderman (Tom Holland); “Espera… ¿Quieres la ayuda de Spiderman” y la Tía May, ante el franco desequilibrio mental del personaje le pregunta a Peter en voz baja; “¿Todos están así?... Necesita ayuda, pero tal vez todos la necesiten.” y mientras observa el salón -un lugar de acogida en un centro comunitario- le asegura “Eso hacemos… ayudamos” y ella se mantiene firme con ese concepto hasta el momento de su muerte.

Traer a los Spiderman pasados les permitió hacer lo correcto en esta ocasión; pasar a la historia con un arco de redención que no llegó en sus propios universos; en el caso de Maguire, evitando la muerte del Osman y del Dr. Octavio, pero también salvando al nuevo Spiderman de cometer el error que él cometió en su saga. En el caso de Andrew (y muchos coincidiremos en que fue una de las escenas más sentidas de toda la película) evitando la muerte de M.J, curando a Electro, pero también reivindicando su papel como el Spiderman menos popular (y que de hecho, tuvo menos películas); “Eres asombroso… tómate un minuto para asimilarlo”, le dice Tobey Maguire.

El caso de Holland es un poco más simple; su redención es más pequeña pero también importante, pues logra que sus amigos entren a la universidad, se reconcilia con la idea de empezar de nuevo y pagar el costo del olvido de todo el mundo, acepta las pérdidas pues entiende que él no es el monstruo que el Daily Bugle (principalmente el conductor J.J. Jameson) asegura y está dispuesto a recomenzar su vida desde cero.

SOBRE EL PERDÓN Y LA REDENCIÓN

Las películas, los cómics, los artículos y todos los medios brindan un mensaje a la sociedad y traen implícitos conceptos importantes para nuestra vida cotidiana; la justicia y cómo se imparte así como la criminalidad y el castigo son ideas que están dadas -aunque las y los individuos no sean conscientes de ello- y las reproducimos en nuestros sistemas jurídicos.

Uno de los mayores problemas en las democracias consolidadas es el alcance del Estado para brindar justicia, por ello ante el fenómeno de la delincuencia, aplaudimos los actos “heróicos” que se toman por mano propia; aquellos donde una muchedumbre lincha a un presunto criminal, cuando un ladrón de poca monta cambia su rol de victimario a víctima. De hecho sobran los videos donde terminan desnudados, golpeados salvajemente e incluso asesinados; la presunción de inocencia, el debido proceso y el respeto a los derechos humanos queda en un segundo plano y parece más un lujo.

El papel utilitarista de la muerte de los villanos en Spiderman (una muerte a cambio de la seguridad de millones) parecía un costo que estábamos dispuestos a pagar, de hecho esa es una de las premisas de la justicia patriarcal que se cobra con señalamiento, cárcel, exilio y en muchos casos, la muerte.

Es por eso que la tierna influencia de la Tía May para el concepto de justicia del nuevo

Spiderman suena radical y distinto; ¿qué tal si para la exclusión proponemos la inclusión?; ¿qué tal una cura para una enfermedad?; ¿qué pasa si en lugar de separar, torturar o asesinar villanos pensamos en su rehabilitación y readaptación a la sociedad?; ¿podemos ser capaces de perdonar colectivamente?.

La película da respuesta a estas preguntas y al verla nos damos cuenta de una cosa; ayudar al otro a que se reincorpore después de sus faltas no sólo les hace mejor personas a ellos y ellas, también ennoblece a quien perdona, sana y decide seguir adelante confiando en la bondad, esto es un cambio de paradigma que se antoja necesario en un mundo salvaje, individualista y profundamente cruel. Gracias, Spidey.

 

 

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