Si para los perritos callejeros es difícil subsistir en la "selva de asfalto" y adaptarse al entorno, para aquellos que tienen una discapacidad visual resulta aún más complicado, como en el caso de Arafa, un lomito ciego de El Cairo, Egipto, que vivía en situación de calle, pero afortunadamente fue rescatado por una persona que ahora le da su cariño.

Ahmed Embaby es un hombre que se desempeña como voluntario del refugio Furever Rescue Foster, quien no sólo lo salva de la condición deplorable a la que viven en las calles, sino que forma vínculos muy especiales con ellos y ahora Arafat está siendo beneficiado por su padre humano.

Subsistir siendo invidente y en situación de calle era un enorme reto para este peludito, pero ahora que ya no está solo se le observa correr y saltar de alegría cada vez que su dueño le grita por su nombre.

Especialistas en comportamiento animal señalan que aunque ser ciego es un problema que dificulta la cotidianeidad de los perros, su olfato y oído los ayudan a llevar una vida normal. Lo cual se corrobora con la historia del lomito Arafat, quien permanece en el refugio bajo el amor y cuidado de Ahmed.

En un video publicado por él mismo en el albergue, se puede notar fácilmente la felicidad del can al escuchar que su cuidador lo llaman.

Ahora los dos son amigos inseparables, pues Arafat no desaprovecha la oportunidad para demostrar lo cariñoso que es con todos, incluso con los otros animales del refugio. Formar parte de los cientos de perros rescatados que son llevados al refugio con la finalidad de que algún día puedan ser adoptados, le ha cambiado la vida a este peludito.

Cada vez que puede, Arafat corre hacia su cuidador humano para mostrar lo agradecido que está al haberle dado el hogar que no tenía, así que siempre está atento cuando lo nombra. Estar totalmente fuera de peligro es algo que desafortunadamente no tienen otros caninos callejeros, por lo que se trata de una historia que reconforta.

 

Cuando Arafat fue atendido por médicos veterinarios, se pudo determinar que sus ojitos ya no tienen cura; es decir, se le diagnosticó una ceguera permanente. A pesar de ello, su condición física no lo detiene para sentir felicidad a lado de quien lo protege, pues su cuidador humano Embady lo trata como todo un rey y siempre le devuelve las sonrisas que el perrito le da. "Arafat es mi guardián sin vista y me sigue todo el día".