Ya se estrenó la serie de Miguel Bosé y los primeros capítulos desprenden la monstruosa relación entre el cantante español y su padre el torero Luis Miguel Dominguín.

En la serie llamada Bosé disponible en Paramount+ se narra la turbulenta vida del músico, pues pretende mostrar un retrato sin tapaduras de uno de los cantautores españoles más exitosos y controvertidos de finales del pasado siglo y que, como se afirma en el drama, está lleno de "monstruos" que lo "comen por dentro".

Quien ha podido ver los primeros capítulos de la serie, podría a atreverse a decir que su padre precisamente uno de esos "monstruos" que "comen por dentro" a Miguel Bosé.

¿POR QUÉ EL PADRE DE MIGUEL BOSÉ ES UNO DE SUS "MONSTRUOS"?

En la serie, muestran a un Luis Miguel Dominguín macho ibérico, lleno de sí mismo, autoritario y mujeriego y que intenta dominar a su hijo como lo hizo con los 3,000 toros de lidia que venció en sus corridas.

En una escena de la serie, Dominguín intenta ligarse a una novia de su hijo en la finca que el torero lleva con orgullo en España. Cuando Bosé la encuentra llorando, le exige explicaciones al padre: "Un torero jamás pide perdón. ¿Vamos a discutir tú y yo ahora por una mujer?", le respondió a su padre.

Sin embargo, Bosé antepone ante su padre el arte, la música, el sexo (con hombres y mujeres), la búsqueda del amor y de su propia libertad.

Y LUCÍA BOSÉ, ¿OTRO "MONSTRUO" DE MIGUEL BOSÉ?

La manipulación de su madre, la actriz italiana Lucía Bosé, interpretada en la serie por Valeria Solarino, es otro de los monstruos que han marcado la vida de Miguel Bosé.

De acuerdo con la serie Bosé, el cantante español apenas logra tener éxito en su carrera, primero como actor y luego en sus inicios como cantante, se convierte en el proveedor de la casa materna, firmando cheques para garantizar desde los lujos de su mamá hasta que no fallen las calderas.

La relación entre madre e hijo tampoco es dulce.

"¡No seas cobarde como tu padre!", le grita Lucía Bosé en una de las escenas de la serie, mientras que Miguel Bosé le responde que nunca estuvo a la altura en la crianza de él y su hermana, que los dejó en manos de la nana, La Tata, tal vez el verdadero amor materno del cantante.

"Si tengo hijos no quiero que carguen con mis errores, como yo cargué con los vuestros", dice Bosé al final de la discusión, en el jardín de la casa de su madre y mientras ve una estatua de su padre vestido de torero.