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Bob Dylan se desprende de otro catálogo musical y lo vende a Sony Music

Recordemos que a finales de 2020, Bob Dylan vendió los derechos de autor de sus composiciones a Universal Music Group

NAYELLI LANGARICAEnero 26, 2022 
Tiempo de lectura: 8 mins.
El intérprete de “Like A Rolling Stone” ha vendido más de 125 millones de discos a nivel mundial (FOTO TOMADA DE IG @bobdylan)

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El cantautor estadounidense y ganador del Premio Pulitzer, Bob Dylan, se desprendió de otro de sus catálogos musicales para venderlo a Sony Music Entertainment, así lo dio a conocer la compañía en un comunicado de prensa.

Dylan vendió su catálogo de grabaciones, así como “los derechos de múltiples nuevos futuros lanzamientos”. En el anuncio Sony Music aclaró que en julio de 2021 cerró el trato con el artista y que abarca desde las canciones que  intérprete de “Like A Rolling Stone” sacó en 1962 a la fecha. Hasta el momento no se sabe por qué cantidad vendió Dylan a Sony todas sus canciones.

Recordemos que a finales de 2020, Bob Dylan vendió los derechos de autor de sus composiciones musicales a Universal Music Group, en aproximadamente 300 millones de dólares. Quien posee los derechos de autor de una canción recibe regalías por sus reproducciones en radio y streaming, así como venta de álbumes y uso de canciones en publicidad y películas. Cabe aclarar, esta nueva venta es diferente, pues quien tiene derechos de grabación de cualquier material puede decidir hacer futuras ediciones y tiene derecho de las futuras canciones del cantante.

Como dato, Sony mencionó que en 2022 se cumplen 60 años de la carrera discográfica de Bob Dylan la cual inició en 1961 con la firma de su contrato musical con Columbia Records. Por su parte, Rob Stringer, presidente de Sony Music Group, dijo: “Bob es uno de los íconos más grandes de la música y un artista de un genio sin igual. El impacto esencial que él y sus grabaciones continúan teniendo en la cultura popular es insuperable y estamos encantados de que ahora sea un miembro permanente de la familia Sony Music”.

Cabe destacar, Columbia Records le pertenece a Sony Music Entertainment y aunque no se sabe la cifra por la cuál Bob Dylan vendió sus canciones, Billboard estima que la suma ronda entre los 200 millones de dólares. Otros artistas que han vendido sus catálogos a diversas disqueras han sido: David Bowie, Bruce Springsteen, Stevie Nicks, Paul Simon, Mötley Crüe, The Red Hot Chili Peppers y Shakira. Finalmente, Dylan se encuentra dando un tour por Estados Unidos y su gira mundial terminará en 2024.

¿POR QUÉ ESTÁ VENDIENDO SU MÚSICA?

¿Qué está pasando en la industria musical que orilla o motivaba a los artistas a vender sus catálogos?, esta es la pregunta que muchos se hacen.

Durante 2020, varios músicos vendieron sus catálogos musicales a The Hipgnosis. Entre ellos, Tom DeLonge Blink 182, Barry Manilow, LA Reid, Neil Young y 42 catálogos de Cobalt Music Group.

Según un informe de enero de 2021, Hipgnosis afirma tener 57 mil catálogos de música.

Según la BBC, Hipgnosis se llama a sí misma una compañía de gestión de canciones en lugar de sólo un editor tradicional explotando derechos. Se comprometen a gestionar cuidadosamente el catálogo de música.

Por ejemplo, al comprar el catálogo de Neil Young, el Hipgnosis se aseguró de que el corazón de la canción de oro no se usara descuidadamente.

La hipgnosis no es el único actor en la industria. Hay muchas empresas que cubren negocios como este, a saber, KKR (Kohlberg Kravis Roberts) y Primary Wave. La mayoría de las empresas adquieren catálogos de músicos de antaño.

La ventaja de vender otros catálogos es que cuando un músico muere, su tesoro de catálogos musicales no es un problema entre la familia del músico.

Por otro lado, la seguridad financiera es la razón más obvia. Las regalías que no siempre resultan, así que los músicos prefieren que les paguen por adelantado. Otra de las razones tiene que ver con el auge de las plataformas como, Spotify, ya que por un lado, les permiten obtener datos concretos de las transmisiones y descargas de cada tema, haciendo que sea más fácil calcular el valor de un catálogo musical.

Por otro lado, según informan muchos artistas, dichas plataformas de streaming, pagan muy poco dinero por cada vez que una de sus canciones es tocada, y teniendo en cuenta la ausencia de conciertos provocada por la pandemia, (que por ahora parece tener un fin cercano), ha hecho que los músicos se vean en la necesidad de optar por tener algo seguro.

De acuerdo con expertos, el mayor número de operaciones de este tipo registrado a últimas fechas, tendría que ver directamente con la pausa de las giras desde hace un año a causa de la pandemia de covid-19, una de las principales fuentes de ingresos para los artistas.

Y por si esto fuera poco, también existe un tema impositivo, ya que como se ha informado, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, planea aumentar los impuestos a todos aquellos que ganen más de un millón de dólares al año, del actual 20% a un 39%, es decir, casi el doble.

¿QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE?

El dinero fluye. ¿Por qué? Según la revista Billboard, la combinación de tecnología y coyuntura económica ha resultado apetitosa para el mercado. Primero, porque los ingentes datos disponibles sobre el consumo en streaming y descargas de cada canción permiten precisar su valor y hacer una predicción de los ingresos que generará en el futuro.

En segundo lugar, el contexto de bajos tipos de interés supone que sea una inversión rentable alejada de los altibajos del mercado de valores y con rendimientos superiores a los ofrecidos por bonos. Y, tercero, porque el propio consumo digital facilita administrar el cobro de la remuneración económica generada por el uso o explotación de las obras. En resumen: es una inversión de cierta seguridad para sus compradores lo que ha llevado a que actores no tradicionales en el sector se hayan sumado al mercado de compra de catálogos.

El hecho de que las compras solo se circunscriban a catálogos consolidados encaja con esta tesis: no hay una fiebre por el negocio de la música, sino por la seguridad de que lo ya consolidado tendrá continuidad generando ingresos. La apuesta del mercado con estas compras es que el escenario de consumo y distribución no va a cambiar.

La baja inflación es el otro factor que favorece las abultadas ofertas, irresistibles para algunos músicos. Algunos analistas apuntan a que la entrada de capital privado y bancos de inversión supone que las negociaciones con los artistas han alcanzado un nivel de sofisticación financiero que coloca a estos últimos en una posición de desventaja para evaluar el potencial de su propio catálogo. Pero, en todo caso, solo el tiempo podrá esclarecer si el negocio fue boyante o un fracaso.


El beneficio de toda industria cultural no está en la demanda que exista de su materia prima (ya sea música, cine, literatura) sino en la manera de distribuirla y monetizarla. La música aprendió bien la lección en la transición del maná del formato físico a la austeridad de la era digital. Y bien lo saben los artistas, que quizá, sencillamente, estén haciendo una apuesta más fatalista que los inversores: el futuro podría ser aún peor, como bien ha demostrado la pandemia. Mientras, bienvenido sea el cheque y que les quiten lo cantado.

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