No cabe duda que los frijoles son un alimento esencial dentro de la dieta de los mexicanos, pues sirve tanto para acompañar algún platillo como para ser un platillo fuerte y hasta en la mayoría de los casos, es la clave para que ese platillo se pueda realizar. 

Además del chile y el maíz, hay que decir que los frijoles también forman parte de la identidad nacional de nuestra gastronomía, pues hay sopes, tacos, tlacoyos y demás antojitos, que los incluyen y por esa razón es vital que en nuestra casa podamos contar con ellos todos los días, ya sea como refritos o de la olla.

Sin embargo, aunque hacer frijoles parece una tarea sencilla, no siempre lo es, porque hay algunos detalles que hacen la diferencia, ya que si no los cuidas, todo puede salir mal, porque no se cuecen bien o quedan con piedritas y en el peor de los casos hasta se pudren.

Por eso debemos de tratar a este alimento con el mejor de los cuidados de principio a fin y eso incluye desde que los lavas, hasta que los guardas.

¿CÓMO TRATAR A LOS FRIJOLES?

  1. Lo primero que tienes que hacer con los frijoles o lentejas es verificar que antes de remojarlos, no existan impurezas como tierra o piedritas. Si es así, hay que desechar cualquier objeto extraño o los que estén quebrados.
  2. Una vez hecho esto, hay que enjuagarlos bien en agua fría antes de ponerlos en remojo.
  3. Remojado rápido: Si no quieres dejar remojando tus frijoles por 8 horas, bien puedes colocarlos en una olla grande y agregar 6 tazas de agua por cada 2 de frijoles y dejar hervir de 2 a 3 minutos.
  4. Luego, deberás retirarlos del fuego, cubrirlos y dejarlos reposar por 1 hora.
  5. Además, hay que escurrirlos y enjuagarlos con agua fresca y fría.