VILLAHERMOSA.- Una de las comidas típicas tabasqueñas, como el Puchero de res – también de las preferidas del presidente Andrés Manuel López Obrador--, literalmente desapareció de la mesa de doña Raquel Hernández.

“No alcanza para comprar la carne, pues subió demasiado de precio”, principalmente, además que es un platillo que gasta mucho gas  – con precio por los cielos -- para cocinarlo, explica la madre de dos hijos, quien se dedica a la venta de platanitos y chiles rellenos, así como aguas frescas en la colonia Petrolera.

Ante la peor carestía que se vive en el país, también otras comidas tiene que espaciar el tiempo para comer en familia, como el mole de pollo, que tiene  cuatro meses que no lo prepara, pues el ave ahora cuesta 200 pesos en promedio.

“Ahora se come cuando hay dinero y tiempo. Trabajamos más y ganamos menos. Ya no comes lo que te gusta, sino lo que se puede”, manifiesta al narrar que hay días que desearía comer mole, la última vez que lo cocinó fue en abril.

Antes en su casa, dice, preparaban ese platillo “cada que se me antojaba”. Pero todo lo que lleva ahora resulta caro, como los diferentes chiles, chocolate, y otras especies, están con precios muy altos.

Doña Raquel, con domicilio en la colonia El Espejo, desde donde se transporta diario para vender sus productos, por lo que eroga 80 pesos de pasaje, recuerda que nunca antes había vivido una etapa de carestía tan grave:

--Yo no sé de inflaciones, pero si lo que estoy viendo que se refleja en mi bolsillo--, exclama junto a su puesto de venta y explica que para no subirle el precio a sus productos, ha tenido que cambiar al aceite más económico, no ponerle todas las especies y reducirlos de tamaño.

Según el INEGI, en la primera quincena de julio, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.43 % respecto a la quincena anterior. “Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 8.16 por ciento. En la misma quincena de 2021, la inflación quincenal fue de 0.37 % y la anual, de 5.75 por ciento”.

A doña Raquel, prácticamente le absorbe el día completo su actividad de comerciante informal, pues llega temprano a instalarse y se retira por la tarde.

Pero llega a su casa a avanzar en la preparación de sus productos antes de acostarse, y se tienen que levantar a las 5.00 horas de la mañana a continuar con la cocina. Mientras, su esposo, trabaja los dos turnos como empleado en una pastelería. Ni así les alcanza para disfrutar de las comidas a las que antes estaban a acostumbrados a degustar en la mesa familiar.

CON AMLO ESTAMOS PEOR QUE NUNCA EN TABASCO

La vendedora de antojitos clásicos tabasqueños como los platanitos rellenos de “shis” –migajas-- de chicharrón, de queso, carne, entre otras variedades, considera que su paisano el presidente Andrés Manuel López Obrador “no está haciendo las cosas bien”.

En el 2018, en su campaña, rememora que el político tabasqueño repetía que “no podíamos estar peor. Le digo que estamos peor que nunca”.

 Doña Raquel, menciona que si pudiera le diría al jefe del Ejecutivo Federal, “oye prometiste que ibas a cambiar a México,  prometiste que la gasolina iba a costar diez pesos”. Pero no lo hizo, sino todo lo contrario.

FOTO: TOMADA DE IG @lopezobrador

Asegura que la política y forma del gobierno de López Obrador “se refleja en el bolsillo de los mexicanos. ¿Por qué? Porque ahora tenemos menos dinero que antes”, externa al tiempo que con un ademán muestra los bolsillos de su pantalón.

“A lo mejor para él esta haciendo y trabajando para el futuro. Pero, nosotros no, estamos viviendo el presente, ahorita no nos está yendo bien”.

Relata que ahorita no saben cómo le van hacer para conseguir para la inscripción a la Universidad de uno de sus hijos. Son cinco mil pesos de la inscripción de la Universidad. “Cómo le vamos hacer. Ahí vamos a ver como prestamos, jalamos, estiramos”.

Insiste en recomendarle a su paisano presidente de México, que le eche ganas. “Yo diría, no le estés regalando tanto dinero a la gente. Procura mejor meter cosas para que trabajen los jóvenes, No sé, no sé”.

A Tabasco debería traer maquiladoras para que los jóvenes trabajarán y no les regalara el dinero. Que les costara el esfuerzo. Porque si no, les llega su beca y se van a beber trago, o se van a comprar celular, o el Nintendo y videojuegos.

“Al presidente Andrés Manuel López Obrador le diría que se pusiera la mano en el corazón, y a las personas como yo que estamos luchando, que bajara la inflación, no sé, que bajara la canasta básica y con eso nos ayudaría bastante, para que comiéramos”, dice con gesto desesperado.

En la mesa de doña Raquel ya no se sirve el Puchero de res, por el alto costo que resulta prepararlo. Lleva dos kilos de carne –170 pesos cada kilo-, más elote, papa, zanahoria, yuca, col, cilantro, calabaza, ajo, cebolla, chayote.

Además, chile y limón para servirlo, y las tortillas. Tarda su cocimiento, y las verduras paulatinamente se agregan. Allí no se puede utilizar olla de presión para ahorrar gas. Era una comida para dos días, pues con lo que sobraba, al día siguiente se preparaba Ropa Vieja, recuerda con cierta nostalgia y enojo.

Menciona que ahora tiene que preparar comidas que rindan, pero igual con productos cuyos precios se incrementaron por igual, como elaborar lentejas – sin la carne salada que le agregaba -, huevo con longaniza o carne molida con verduras, acompañada de arroz, que les tiene que alcanzar para desayunar, comer y cenar.

La vendedora ambulante de antojitos menciona que a la carestía que se vive, se suma la falta de circulante y empleo en Tabasco, lo que afecta a veces para tener utilidad y no se puede tomar dinero de la venta para algún gasto extra, pues hay prioridades como pagar luz, agua, renta, internet para los hijos que estudian.

Recuerda que hasta el 2019, de la venta podía ahorrar y tomar para comprar algunas cosas. Recuerda que ese año, con su familia pudieron ir de vacaciones y en avión a Yucatán. Ahora ya no pueden ir a la playa ni salir a algún lugar cercano del mismo Tabasco.

La economía de Tabasco no ha mejorado en los casi cuatro años del autodenominado gobierno de la Cuarta Transformación, pues en junio de este año, fue la entidad en segundo lugar nacional de tasa de desempleo, con 5.7 por ciento de la PEA, solo por debajo de la CDMX, que registró 5.9 por ciento.

El INEGI  reportó que hasta marzo 975 mil 287 personas se encontraban ocupadas en la entidad, tenían un empleo, pero el 64.2 por ciento reportaron estar trabajando en condiciones de informalidad. Significaba que 626 mil 134 personas laboran sin prestaciones de ley o incluso sin recibir un salario mínimo.

En el primer trimestre de este 2022, Tabasco ocupaba el decimo lugar nacional del porcentaje – cerca del 45 por ciento - de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica, según el CONEVAL.

Excepto, la obra de la Refinería de Dos Bocas, en el resto del estado no creció la presencia de nuevas empresas, y Tabasco se encontraba entre los últimos cuatro estados con menos patrones afiliados al IMSS, con apenas 11 mil 633 empleadores, hasta el mes de junio.