En un mundo tan consumista como el que vivimos, nos hemos comprado la idea que el costo tan elevado de un producto o servicio es sinónimo de garantía o calidad. Y eso es una de las tantas mentiras que nos han hecho creer y con la que hemos vivido por años, de generación en generación. 

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En temas de vinos, que es lo que hoy nos compete, este pensamiento fue durante mucho tiempo una idea fuertemente enraizada, de ahí que no se consumiera tanto comparada con otras bebidas, que se creyera que el mundo vitivinícola era exclusivo para cierto sector. 

Hoy esta creencia se ha convertido en un mito y se ha comprobado que un precio no es la mejor referencia para considerar que el contenido de una botella es mejor o peor. 

Lo que el paladar pida 

Aunque existen muchas variantes sobre cómo elegir una botella de vino, podemos empezar por distinguir cuál de los tipos de vino que existen es el que más nos agrada, ya sea tinto, rosado, espumoso o blanco. Sobre esa selección, estaremos limitando más nuestras opciones para dar con el indicado.  

De los vinos en general que has probado, recuerda que es lo que más te gustó de aquella etiqueta, que puede ser desde su sabor, el tipo de uva, sus notas, si su sabor era ligero o más robusto, sus notas (afrutadas, por ejemplo), la acidez o el grado de alcohol.  

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Jóvenes o maduros 

En términos general, en cuanto a tintos se refiere, el año es un aspecto que puede jugar a nuestro favor. Así como hay gente que prefiere la comida salada en lugar de la dulce, lo mismo ocurre en temas de vinos, pues hay gente que prefiere los caldos de sabores muy sutiles y hay quienes se inclinan más por aquellos tintos de crianza con más cuerpo y sabor concentrado, en el que incluso interviene la barrica en el que descansó. 

Si en tu caso, prefieres lo sabores menos fuerte, los vinos jóvenes serán tu mejor selección, pues su sabor será más afrutado y ligero, de ahí que el sitio Vinómanos recomiende etiquetas Malbec o Cabernet Sauvignon. 

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Solo o acompañado 

No es lo mismo tomar un vino con botanas, para maridar una comida o cena o para beber solo una copa por puro placer. Dependiendo la ocasión, dependerá la etiqueta que se elijan, de ahí la práctica conocida como maridaje. Antes se creía que las carnes rojas se tenían que maridar con vinos tintos, mientras que los pescados se acompañaban de los caldos blancos o rosados. 

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Esa idea, como lo mencioné al principio, ya quedó obsoleta y hoy el maridaje se da contemplando nuestras preferencias y no basados en reglas arcaicas. Si bien, existen algunos vinos, u otro tipo de bebidas, que mejor van con ciertos platillos—por sus ingredientes o por la manera en la que están cocinados—, la decisión final la tiene cada uno de los consumidores. 

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La voz de la experiencia

Como un ejercicio de orientación, el sommelier Javier Gila explica en Catas a la Carta, que desde su experiencia los aperitivos o entradas (de alimentos) quedan mejor con vinos blancos. Para los mariscos, por ejemplo, en la langosta recomienda intentar con un Chardonnay, las ostras con espumosos y el pulpo con un tinto joven. 

En cuanto a los pescados, como el robalo recomienda un Blanc Sauvignon, mientras que para el salmón sugiere un tinto joven, para algunos pescados ahumados apuesta por los rosados o tintos jóvenes. 

Para las pastas, en general, recomienda hacerlo con una botella de Chardonnay. Mientras que, para las carnes rojas, apuesta por tintos ligeros como Tempranillo, aunque todo depende de los gustos y la forma en la que se cocinen los platos. 

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Ahora que estamos en pleno verano, algunos expertos sugieren que la mejor compañía son los vinos frescos, de ahí que se inclinen por las botellas de vinos blancos o rosados. Ya para la época de otoño e invierno, sugieren los tintos, de mayor cuerpo y que hayan pasado una temporada en barrica, es decir, lo que incluyen en su etiqueta la leyenda Reserva o Gran Reserva, es decir, que maduraron un gran periodo en barrica. 

Lo mismo sugieren, por tratarse de la temporada festiva por Navidad y Año Nuevo, brindar con los espumosos, aunque hay quienes también lo recomiendan para la época de calor, porque son refrescantes sus burbujas para equilibrar la temperatura. 

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