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Aprende a trabajar en tu tolerancia a la frustración

RODRIGO GUERREROMarzo 16, 2022 
Metas realistas. Debemos ser conscientes del lugar dónde estamos y de los objetivos que queremos cumplir. La idea es establecer metas efectivas y prácticas. Quizá los anhelos o sueños más complejos deberían definirse a un plazo mayor. (Foto Pexels)
Plantear los escenarios. Así como ya planteamos nuestros objetivos, debemos marcar un mapa de los posibles escenarios, tanto buenos como malos. Aunque nuestro objetivo es llegar a la meta, debemos ser conscientes que los resultados pueden cambiar durante el proceso y que podríamos en el camino desviarnos al peor de los escenarios. (Foto Pexels)
Prevenir. De solo pensar en que los resultados no nos favorezcan surge un sentimiento de malestar, para ello es importante tener un plan B por si llegamos a desviarnos en el camino. Ser previsivo nos ayudará a trabajar en la tolerancia a la frustración. (Foto Pexels)
Aprender de los errores. Es una tarea que se dice fácil, pero que cuesta trabajo aplicar. Todos hemos pasado por desafíos, que con el paso de los años se transforman en lecciones. Recordar las adversidades que se nos han presentado es un buen ejercicio para motivarnos a seguir adelante. (Foto Pexels)
Permitirnos equivocarnos. Reza la frase que “la práctica hace al maestro”, por ello, es importante, vivir la frustración y aprender que es un paso hacia el éxito y a replantear objetivos y metas. Trabajar en la frustración nos permitirá ser menos estrictos con nosotros mismos y nuestra percepción sobre dicho sentimiento no será visto como negativo sino como oportunidad. (Foto Pexels)
Abrazar los sentimientos. Un buen ejercicio es identificar plenamente el sentimiento que surge a partir del hecho que nos frustra, no importa cuál sea. Así como reaccionamos ante hechos alegres, positivos y gratificantes, debemos hacer lo mismo con aquellos que son más incómodos. Finalmente, somos humanos y sentimos. (Foto Pixabay)
Aprender a perder. No siempre se gana. Ser competitivo es positivo porque nos exigimos más a ser mejores, pero debemos entender también que no lo es todo. La satisfacción no debe limitarse a los resultados, sino a todo el camino y proceso. (Foto Pexels)
Tener una fuga. Los pasatiempos aquí son de gran ayuda pues nos van a permitir desconectarnos del hecho que nos puso de malas. Lo recomendable es que una vez que hayamos atravesado por un episodio de frustración, encontremos refugio en alguna actividad que nos permita distraernos, ya sea un juego, la lectura, la meditación o hacer ejercicio. Otras pueden ser ver una película, serie o escuchar música, bailar o cocinar. (Foto Pexels)
Háblate. Todos nos terapeamos a nosotros mismos, así que cuando te encuentres ante una situación incómoda háblate a ti mismo, reconócete y analízate en retrospectiva para equilibrar tu irritabilidad. No te juzgues, oriéntate. (Foto Pexels)
Pide ayuda. Cuando una situación negativa impacta por un periodo considerable, al grado que no te deja seguir avanzando, lo ideal es buscar ayuda profesional. Un especialista será una buena solución para canalizar y trabajar en tus sentimientos, en el planteamiento de metas y objetivos. La idea es buscar soluciones que te ayuden a crecer y manejar tu tolerancia a la frustración para seguir adelante. (Foto Pexels)

La frustración es un sentimiento de insatisfacción ante un hecho particular que nos puede llegar a poner de muy mal humor. Incluso, la psicología también lo define como el sentimiento desagradable que le produce a una persona al verse imposibilitado de realizar algún deseo o anhelo. 

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Todos, en algún momento de nuestra vida lo hemos sentido, por ejemplo, en el trabajo, cuando no logramos cumplir con nuestra meta; la calle, cuando nadie nos cede el paso, por ejemplo, y tú siempre lo haces; o en la familia, amigos o pareja. Casos y ejemplos hay muchos. 

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La irritabilidad que podamos llegar a sentir está considerada como un sentimiento negativo, aunque no tenemos de qué preocuparnos, pues al final es normal no estar satisfechos ante ciertos eventos. 

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El manejo de la frustración a través de la tolerancia es el mejor ejercicio para no dejarnos envolver por esta sensación. La idea es no engancharnos. Si bien ya nos sentimos molestos por lo sucedido, dependerá de nosotros el reaccionar de manera positiva y no caer en un abismo de enojo, resentimiento y malestar

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De acuerdo con la Fundación Orienta, “una persona con un alto nivel de tolerancia a la frustración podrá mantener su estado de ánimo sin alteración, aunque no vea cumplidas sus expectativas”, por ello es importante trabajar e inculcarla desde temprana edad

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Aun siendo adultos podemos aprender a desarrollar y manejar la frustración a través de sencillos ejercicios, que nos van a servir a canalizar ese enojo y verlo como parte del proceso de aprendizaje de vida.  

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